Asociación Cultural Hijos de La Vereda

Bienvenidos a este blog sobre La Vereda, Matallana y El Vado, pueblos de la provincia castellana de Guadalajara.



Desde aquí podrás conocer aspectos de la geografía, historia, arquitectura popular y cultura tradicional de estos bellos pueblos de la Sierra de Guadalajara.


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sábado, 20 de noviembre de 2010

LA CASA DE LOS BALCONES




La Casa de los Balcones de La Vereda es una de las construcciones más características de dicho pueblo. Situada de forma aislada en el Barrio de Arriba, en un pequeño promontorio, destaca por su balconada de madera, la única que existe en estos pueblos, sobre un fondo encalado que la hace resaltar aún más.
En el portalillo de entrada al edificio destacan, sobre el fondo negro de la pizarra, las piedras blancas que forman las iniciales de su constructor y propietario: APM, Apolinar Moreno García. Este gran "arquitecto-albañil-constructor" que ha dejado su huella en numerosos edificios de la zona, construyó hacia 1931 este edificio compuesto de portal y dos casas adosadas de tres plantas bajo una inmensa cubierta de dos aguas. La casa de la izquierda, que es la que se habitó fundamentalmente, se compone en planta baja de portal, sala y alcoba, cuadra y escalera de subida. En planta primera se compone de cocina, con horno sin marcar al exterior, y tres alcobas, y en la planta segunda, abuhardillada, la "cámara" con las "trojes" en las que se guardaba el grano.
La fachada muestra los huecos de mayor tamaño de todo el edificio, dos puertas de entrada, ventanas en planta baja y balconeras en la primera, todo ello remarcado con umbrales y dinteles de madera, carpinterías de madera con cristales y fraileros en su interior. El blanco encalado, tradicional en la arquitectura negra para diferenciar las entradas a las viviendas, resalta el gran volumen "negro" del edificio, en la que una serie de líneas horizontales formadas por piedras blancas que rodean la construcción, marcan horizontalmente las tres plantas.
El edificio lo construyó Apolinar hacia 1931 con la ayuda de su familia, dos hijos y tres hijas, sobre el solar de una antigua casa que había sufrido un incendio, y que ya en 1895 se encontraba edificado.

LA CASA DE VILLA DE LA VEREDA





El edificio de la Casa de Villa de La Vereda es la sede desde 1950 del Ayuntamiento del antiguo Concejo de El Vado, denominándose desde entonces Ayuntamiento de La Vereda. El edificio que preside el espacio urbano de los Olmos de las Eras, junto con las derruídas Escuelas, es un edificio de dos plantas, la superior abuhardillada, con una gran cubierta a dos aguas.

Se compone en la planta baja de un gran Salón de Juntas y Baile, rodeado todo él con un poyete de piedra, y un cuarto y el calabozo, situados en el fondo del edificio. En la planta superior, una Sala de Juntas y un gran espacio diáfano a modo de "cámara".

El año de construcción del edificio nos lo viene dado por una "pizarra-placa" situada en la fachada principal: "Casa de Villa de La Vereda del año 1924. Apolinar Moreno, yo he traído este canto"
El hecho de que se construyera ya en esta fecha una Casa de Villa, hace suponer que en esa fecha ya se tenía asumido el anegamiento de El Vado, y se preveyera ya la construcción de un nuevo edificio municipal. Eso sí, en 1950, cuando el Ayuntamiento de La Vereda ya es oficial, se amplía el antiguo edificio: en un principio estaría edificado un primer cuerpo con el Salón de Juntas, ampliándose posteriormente con el cuarto y el calabozo situados en el fondo del edificio, mostrando un desnivel entre un cuerpo y otro.
Con este edificio se continúa con la tradición de las Casas del Concejo. Ya en 1588, en las primeras anotaciones que se conservan de los Libros de Cuentas del Concejo de El Vado, se indica un gasto en "las llaves de la Casa del Concejo" y "pago a Francisco Martín por labrar la madera de la Casa del Concejo y hacer la Cámara". Casas, en plural, porque en 1625 aparece el gasto de "cuando se hizo la casilla del Concejo la pequeña".

EL HOSPITAL DE EL VADO

Acostumbrados a la pobreza, la despoblación y el aislamiento que actualmente sufren nuestros pueblos, nos sorprende la existencia hasta principios del siglo XVII de un Hospital en El Vado. Hospital. Así, la primera referencia escrita que se conserva del Hospital es un inventario de los bienes del mismo, dentro del inventario general de los bienes del Concejo, de 1594. En dicho inventario se detalla una serie de camas "viejas y rotas", y ropa de cama. Este detalle hace suponer que ya en esa época, el Hospital estaba en decadencia, por lo que se puede presuponer ya una cierta antiguedad.
El 25 de enero de 1595, se realiza un acuerdo para entregar a "Alonso Ximénez para que guarde en su casa, para los que vengan a esta villa y a los naturales necesitados y enfermos, la ropa guardada del hospital que se pasaba de un regidor a otro y se iba comiendo la polilla y perdiéndose sin haber de ello provecho."
Es decir, en esa fecha, el Hospital y sus bienes estaban ya en desuso, lo que dado las fechas que se manejan, podemos deducir que su fundación podía haberse realizado durante los primeros años del siglo XVI, época en la que El Vado adquiere la categoría de Villa al convertirse en Señorío independiente, siendo gobernado directamente por una rama menor de los Mendoza. Estos primeros Señores podrían haber fundado el Hospital y dotado de una serie de bienes, que con el paso del tiempo habrían quedado en desuso.
Así, el 2 de febrero de 1605, "estando juntos en la Casa del Ayuntamiento a campana repicada, según se suelen ayuntar los vecinos de la Villa, La Vereda y Matallana, para tratar del Hospital y lo que ha de hacer, a lo cual dijeron que se venda y se haga almoneda y sea lo que se hiciese para ayuda a traer......y que el Concejo no tiene provecho sino costas por no acudir pobres ni quien lo carga". Decidida la desaparición del Hospital, el 4 de abril de 1605 "se remataron los bienes muebles del hospital: dos cabeceras (de cama), otras dos cabeceras, una sábana de dos lienzos, una manta blanca mediada, una manta blanca, mala y rota, dos cabeceras, una alfamar vieja (alfombra para el estrado), sábana de dos lienzos, otra igual, manta blanca mediada, sábana vieja, alfamar rota, sábana de cáñamo".

domingo, 14 de noviembre de 2010

COFRADÍA DE LAS BENDITAS ÁNIMAS DEL PURGATORIO

Libro de Cuentas de la Cofradía 1690-1805

Prado de las Ánimas, junto al Pedazo de La Vereda
Desde 1690 y hasta 1805 se conservan datos de la "Cofradía de las Benditas Ánimas del Purgatorio de la Parroquial del lugar de El Vado y su Tierra". Esta cofradía debía de encargarse del enterramiento de los vecinos de estos pueblos, y de realizar los cultos religiosos anuales en su memoria: clamores los domingos, misa al atardecer todos los lunes del año, novenario y misa de Todos los Santos y almoneda en dicho día. Todavía en el siglo XX existía la costumbre de tocar, al atardecer, tres toques de campana en La Vereda por las ánimas.
En sus libros de cuentas se enumeran los "mayordomos" encargados de la organización de la cofradía, y de los inventarios de las tierras que poseía la cofradía para sufragar los gastos de misas que se realizaban en la Iglesia de Santa María del Vado.
Algunas de estas tierras, que la cofradía arrendaba a los vecinos, han dado lugar a varios topónimos relacionados con ella: así se conoce el Prado de las Ánimas de La Vereda, situado cerca a la calle de Oriente, junto al "Pedazo" o "Piazo", que aparece ya en el inventario de 1769. Otro Prado de las Ánimas aparece en Los Chortales, camino de El Vado. Como curiosidad, en el Inventario de 1769 aparecen como propiedad de la Cofradía varios nogales situados en el Arroyo de los Nogales, junto a la Puente de La Vereda. Entre dichos nogales, tenían parte de unas nogueras llamadas "el culón" y otra "bambo", que había donado el cura de El Vado, Juan José García Mohedano, a la referida Cofradía.
Por último, referir al acuerdo de la Cofradía de 1761 en el que los vecinos reunidos en el Ayuntamiento decidieron que ningún vecino repitiera como mayordomo hasta que no lo hubieran sido todos los vecinos de El Vado y su Tierra.

JUAN MANUEL DE MENDOZA Y LUNA DE PADILLA 5º Señor de El Vado

Dentro de las personas que llevaron el título de Señor de El Vado, uno de los más influyentes fue D. Juan Manuel de Mendoza y Luna de Padilla (1571-1628), Virrey de Nueva España, 3º Marqués de Montesclaros y 5º Señor de El Cardoso, Colmenar y El Vado. Nacido póstumo, tras participar en la anexión de Portugal, fue nombrado virrey de Mexico (1603-1607), realizando obras para desaguar la laguna de Mexico. Después fue nombrado virrey del Perú (1607-1615), donde llevó un gobierno organizado, favoreciendo la Universidad de San Marcos, el teatro, el tribunal de cuentas, y la urbanización de Lima. Incluso dictó decretos suavizando la situación de los indios.
De vuelta a España fue Consejero de Estado en 1621, siendo presidente del Consejo de Hacienda de 1623 a 1626.
Murió prematuramente en 1628, lo que unido a la muerte en 1629 de su hija Isabel que estaba comprometida con Rodrigo VII Duque del Infantado, hizo que se produjera dentro de la familia Mendoza una lucha de poder por conseguir sus propiedades, lo que se refleja en los Libros de cuentas del Concejo de El Vado conservados de esa época, mediante cartas de los administradores correspondientes al Concejo. Al final, el Señorío fue a recaer en la familia Portocarrero, por lazos de su mujer Luisa Antonia Portocarrero.

SEÑORES DE EL CARDOSO, COLMENAR Y EL VADO

En 1379 pasa El Vado a manos de la poderosa familia Mendoza que durante los dos siglos siguientes dominará el poder en Castilla. El famoso Marqués de Santillana, D. Íñigo López de Mendoza, tiene a El Cardoso, El Vado y Colmenar, como una de sus posesiones más preciadas por su riqueza forestal y ganadera, como lo muestra el litigio que tiene con su tía por la posesión de estas tierras. A su muerte en 1458, estos tres lugares son heredados por su séptimo hijo Juan Hurtado de Mendoza y Figueroa, pero ya como Señorío independiente.

Durante el siglo XVI, el Señorío de El Cardoso, El Vado y Colmenar, se convierte en un señorío nobiliario de importancia, heredado primero por Íñigo López de Mendoza y Ribera, y posteriormente por su hija Francisca de Mendoza y Ayala. En estos años El Vado debió recibir un fuerte impulso, promovido por esta rama menor de los Mendoza que siguió la labor de mecenazgo propia de toda la familia. Así, se produce la ampliación de la Iglesia de Santa María, se funda el Hospital, y se consolida la institución del Concejo como medio de organización local y al mismo tiempo, intermediaria con el Señor que recibe los tributos y administra la justicia, recibiendo el título de Villa (aproximadamente hacia 1510)

A principios del siglo XVI, Francisca de Mendoza se casa con su primo Rodrigo Mendoza de Luna y Pimentel, que en 1530 había sido nombrado Marqués de Montesclaros (nombre de una villa de Toledo) por el rey Carlos I. Este hecho condiciona el nombre que a lo largo de los siglos siguientes se le dará a estas tierras, denominándose Montesclaros a esta zona de El Cardoso, Colmenar y El Vado.

LA HACENDERA Y EL HILANDERO

Con la llegada del otoño las faenas agrícolas se realentizan con lo que se realizaban en estos pueblos otras actividades.
Por las mañanas se juntaban los hombres y mozos para arreglar caminos, regaderas y demás elementos comunales del vecindario. Se iba de "hacendera".
Al caer la tarde se producían reuniones familiares y del vecindario próximo en diversas casas para realizar variadas tareas, como trabajos de cestería, preparar legumbres secas, hilar la lana, etc., en la que se solían recitarse romances e historias locales, era el llamado "hilandero".