Asociación Cultural Hijos de La Vereda

Bienvenidos a este blog sobre La Vereda, Matallana y El Vado, pueblos de la provincia castellana de Guadalajara.



Desde aquí podrás conocer aspectos de la geografía, historia, arquitectura popular y cultura tradicional de estos bellos pueblos de la Sierra de Guadalajara.


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jueves, 15 de septiembre de 2011

CASTILLA

Se considera que Castilla nació testimonialmente el 15 de septiembre del año 800 en el hoy desaparecido monasterio de San Emeterio de Taranco de Mena, situado en esta localidad de Burgos. El nombre de Castilla aparece en un documento notarial por el que el abad Vitulo donaba unos terrenos. En ese documento aparece escrito «Bardulies quae nunc vocitatur Castella» (Bardulia que desde ahora llamaremos Castilla). Un monolito en el lugar que antaño ocupó el convento recuerda dicho hito.
Como castellanos que somos, un hecho que todos deberíamos conocer.

martes, 6 de septiembre de 2011

PRIMERAS REFERENCIAS DE MATALLANA

 Libro de Cuentas de Santa María de El Vado, 1485
Libro de Cuentas de Santa María de El Vado, Inventario de posesiones, 1490
Las primeras referencias conservadas de Matallana se encuentran igualmente en los Libros de Cuentas de Santa María de El Vado. Aparecen en las primeras páginas conservadas de 1485, haciendo referencia al mayordomo de dicho año de la Iglesia de El Vado, Alonso de Matallana.
La segunda referencia es más explícita y aparece en el Inventario de ornamentos y posesiones de dicha Iglesia en el que se refiere a "una tierra en la Nava de Matallana". Junto a dicho nombre, aparecen ya topónimos tan característicos como la propia Nava, la Era Manzano o El Robledo, que se han conservado hasta nuestros días.

lunes, 5 de septiembre de 2011

PRIMERAS REFERENCIAS DE LA VEREDA

 Libro de Cuentas de Santa María de El Vado, 1502-1506
Libro de Cuentas de Santa María de El Vado, 1534
Las primeras referencias escritas conservadas de La Vereda datan de principios del siglo XVI. Concretamente se conserva en los Libros de Cuentas de Santa María de El Vado, en los asientos de los años 1502 a 1506, en una referencia a unas maderas labradas para las obras de la Iglesia de El Vado. Estos primeros escritos del Libro de Cuentas son difíciles de leer por la caligrafía, por lo que puede habérsenos pasado alguna referencia anterior, ya que los libros referidos se inician en 1498.
Una segunda referencia, más clara que la anterior, se halla en los mismos Libros parroquiales en un mandato del visitador eclesiástico al párroco de la Iglesia de Santa María el 31 de agosto de 1534, en el se indica:
“Yten mando a los vecinos del Bado sopena de excomunión mayor de ...... mayordomo para la dicha iglesia, que no sea cada año mayordomo de matallana sino que un año sea del Bado y otro año de la Bereda y otro de Matallana y así lo hagan y cumplan como ....desde agora lo de por ordenado en los dichos mandamientos”

martes, 9 de agosto de 2011

LAS DESAMORTIZACIONES DEL S. XIX EN EL VADO (II)

El 23 y 24 de agosto de 1855 la autoridad civil incautó los Libros Parroquiales de Cuentas en los que se detallaban las tierras y fincas propiedad de la Iglesia en El Vado y su Tierra. Así consta en el Acta Inventario realizada a tal efecto y que se conserva junto a dichos Libros. Igualmente cabe deducirse de los Libros Municipales, ya que así se conservaron igualmente en el Archivo Histórico Provincial.
Teniendo ya un registro exhaustivo de las fincas expropiadas, el 13 de marzo de 1859 se publica el Pliego de Condiciones para el arrendamiento en pública subasta de 50 fincas procedentes del Curato de El Vado (fincas que dependen directamente del cura de la Parroquia), Cofradía de San Juan, Cofradía de las Ánimas, Iglesia de El Vado, Cofradía de Ntra. Sra. de la Concepción y Cofradía de Ntra. Sra. de las Angustias. Según su descripción serían tierras, prados, cañamares, cercados y prados.
El alquiler se realizaba durante 6 años, y a la subasta comparecieron dos personas: una de ellas fue Felix Borlaff, maestro de la escuela de El Vado, que ofreció 170 reales por todas ellas; la segunda persona fue Pedro Millán, que se adjudicó la subasta en 360 reales por todas las fincas. De esta persona, que no parece que proceda directamente de estos pueblos por su apellido Millán, desconocido  en estas tierras, no tenemos más que el dato que aparece el el Amillaramiento de Catastro de 1863 en el que se le define como colono. También se indica en la propia documentación de la subasta que al no tener bienes inmuebles, sus fiadores fueron Venancio Herranz, Eusebio Lozano y Marcos Mínguez, todos ellos vecinos de El Vado.
Hasta 1872 no se vuelve a conservar documentación de una nueva subasta del arrendamiento de fincas procedentes del Clero, celebrándose el 22 de enero de 1872. No se conservan más datos de la misma excepto que el 18 de abril del mismo año el Ayuntamiento remite un escrito de alegaciones al Gobernador Civil sobre dicha subasta.
 Así el 18 de octubre de 1872 los peritos Gregorio Martín, de Guadalajara, y Tomás Mesones, de El Vado, firman un documento indicando una serie de incidencias relativas sobre todo a fincas situadas junto al río Jarama y que están dentro del cauce por lo que consideran que no deben incluirse en las subastas. También indican que hay una serie de fincas que figuran como de la Iglesia, pero que en realidad son de particulares y únicamente están gravadas por la Iglesia con censos o memorias para la celebración de misas. Por último, un dato curioso, es que detallan que las "eras de trillar" de El Vado, La Vereda y Matallana, no eran propiedad del Ayuntamiento, ni siquiera de los vecinos, sino que eran propiedad de Segundo Colmenares (Conde de Polentinos, que compró al Duque de Hijar las fincas comunales procedentes del Concejo). Así indican que "sólo pertenecen a los vecinos los prados y la tierra labrada, pagando los vecinos una renta anual a dicho señor por utilizar las eras" Triste consecuencia de las maniobras realizadas durante todo el siglo XIX por los grandes terratenientes para apropiarse de los bienes comunales de los Concejos medievales, que para estos pueblos supuso décadas de penurias para conseguir leña y nuevas tierras de labor o pastoreo.
Desde 1861 hasta 1872 hay una serie de tasaciones sobre fincas del Clero, pero ya no se tienen más datos sobre estas fincas desamortizadas. Desconocemos en qué momento pasaron del Estado a ser propiedad de los vecinos o incorporadas a la gran finca de Montesclaros. Únicamente aparece un dato en la Escritura de Propiedad de dicha finca de Montesclaros en 1917 que nos remite a que unos vecinos de estos pueblos, Victoriano Martín, Santos Martín Esteban y Mariano Lozano Esteban , compraron al Estado una serie de fincas y por tanto no debían estar incluidas en la gran finca de Montesclaros.

viernes, 5 de agosto de 2011

GALERÍA DE IMÁGENES EN MATALLANA

 Calle de San Juan
 En el portal de la casa
En plena faena

jueves, 4 de agosto de 2011

GALERÍA DE IMÁGENES DE LA VEREDA


 Grupo de niñas


Fin de la siega

Con ropa de faena
 

martes, 28 de junio de 2011

LAS DESAMORTIZACIONES DEL S. XIX EN EL VADO (I)

Pliego de Condiciones para la subasta del arrendamiento de varias fincas procedentes del Clero
17 de febrero de 1850
Resolución de ausencia de licitadores
10 de marzo de 1850
Durante el siglo XIX se realizaron en España una serie de desamortizaciones o expropiaciones forzosas de propiedades pertenecientes a la Iglesia y a los Concejos, las llamadas "manos muertas" por no considerarse instituciones productivas. Las más famosas fueron las realizadas por Juan Álvarez Mendizabal hacia 1836, y la de Pascual Madoz en 1855.
De la documentación conservada en el Archivo Histórico Provincial de Guadalajara, cabe indicar que las desamortizaciones o expropiaciones de los bienes de la Iglesia en El Vado y sus barrios se iniciarían hacia 1840. En cuanto los bienes comunales del Concejo, éstos fueron objeto de una hábil maniobra por parte del Marqués de Montesclaros por la que se atribuyó su propiedad, no resultando afectados por estas expropiaciones, aunque dejaron de pertenecer al Concejo de El Vado, como ya se ha visto en una entrada anterior.
Ya en los Libros de Cuentas de la Ermita de Ntra. Sra. de la Concepción de La Vereda, se apunta en 1840 que "habiendo donado Felipe Merino y Micaela Peinado un prado y un huerto a la Virgen, habiéndose indicado que en el caso de que la autoridad civil quisiera apoderarse de los bienes de los santuarios éstas tierras se vendiesen, llegado el caso se vendieron y se compró una casulla de medio tisú"
Sin embargo el primer documento conservado sobre las desamortizaciones en El Vado es del 17 de febrero de 1850, cuando se firma el Pliego de Condiciones para la subasta del arrendamiento, por un periodo de dos años, de una serie de fincas procedentes del clero:
-Un huerto de Ntra. Sra. de las Angutias (El Vado), arrendado anteriormente a Galo Merino.
-Cinco prados, huertos y cerca de la Virgen de la Concepción (La Vereda), arrendados anteriormente a Calisto Esteban.
-Un cañamar de la Ermita de San Juan (Matallana), arrendado anteriormente a Matías Blas.
Realizada la primera subasta el 10 de marzo de 1850 en el Ayuntamiento de El Vado, no se presenta ningún licitador, al igual que en las siguientes realizadas en mayo, junio, julio, agosto y septiembre. No es sino en la realizada el 6 de octubre de 1850 cuando se presentan tres licitadores, vecinos de El Vado o sus barrios. Así, Dionisio García ofrece 5 reales anuales por el huerto de Ntra. Sra. de las Angustias, Santos Martín Esteban ofrece 2 reales y 5 .....  anuales por el cañamar de San Juan , y Felipe Esteban ofrece 4 reales anuales por las tierras de la Virgen de la Concepción, adjudicándoselas por el plazo de dos años.
Estos primeros datos nos ofrecen varias interpretaciones: en primer lugar, que parece que en un primer momento se expropiaron las tierras propiedad de las pequeñas Cofradías, no saliendo a subasta las tierras de la Fábrica de la iglesia ni las del Beneficio del Curato. Esta expropiación sería la realizada durante el gobierno de Juan Álvarez Mendizabal, siendo la que se realizó con mayor oposíción, y obtuvo peores resultados en cuanto efectividad de la medida.
En segundo lugar, que debió existir una resistencia por parte de los vecinos de estos lugares a participar en esta subasta de tierras expropiadas. Hasta en seis ocasiones salieron a subasta para ser arrendadas, sin que se presentara ningún licitador, cosa extraña porque el mismo Pliego indica que las tierras habían estado ya arrendadas. Curiosamente, en la séptima subasta, se presentan tres licitadores, uno por cada "paquete" de fincas, que se quedan con su arrendamiento. Todo hace indicar que debió existir algún tipo de acuerdo entre los vecinos, y que tras la resistencia inicial de no pujar por las fincas, se consensuó a tres personas que obtuvieron su arrendamiento. Esta situación inicial se podría ver reforzada o condicionada por la lógica oposición de la Iglesia Católica, que ante la expropiación forzosa de sus bienes sin recibir compensación alguna a cambio, declaró la excomunión a los expropiantes y a los compradores, aunque en el caso de El Vado y sus barrios, la propiedad la conservaba el Estado y únicamente subastaba su arrendamiento bianual.