


En 1971 el Instituto para la Conservación de la Naturaleza, ICONA, ejecuta la expropiación forzosa de todo el término municipal de La Vereda, con el interés público de la realización de trabajos hidrológico forestales en la zona. En 1972 la última familia que quedaba en La Vereda abandona su casa.
Casualmente, apenas dos años después, el Estado realiza la pista forestal que facilita el acceso rodado a La Vereda, y algún tiempo después formaliza la concesión de uso y disfrute de los edificios de La Vereda y Matallana a una serie de personas físicas ajenas a dichos pueblos.
Pues que casualidad lo de la pista forestal. Vamos que lo de la corrupción no es de ahora, es de siempre y por los de siempre...
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